jueves, 23 de abril de 2009

LA RELIGION EN EL PENSAMIENTO DE VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE


Datos biográficos de Víctor Raúl Haya de la Torre (1895-1979)
Víctor Raúl Haya de la Torre nació el año 1895, en la ciudad de Trujillo, departamento de La Libertad. Provino de una familia de clase media, estudió en la Universidad Mayor de San Marcos y llegó a ser el presidente de la Federación de Estudiantes del Perú. Su oposición a la dictadura de Leguía (1919-1930) lo llevó a ser encarcelado, luego de ser liberado de la cárcel, tras una huelga de hambre, se exilió en Panamá y luego pasó a México. Allí fundó el APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) durante su exilio, el año de 1924, en el país de México. El partido sería establecido en el Perú bajo el nombre de Partido Aprista Peruano en 1930. El nuevo partido político fue prohibido en 1932 y luego legalizado en 1945. Haya de la Torre regresó de su exilio después del derrocamiento de Leguía, participando en las elecciones de 1931, donde venció, pero el triunfo electoral le fue arrebatado por Sánchez Cerro. En 1936 tuvo que exiliarse una vez más, debido a se habían anulado las elecciones en la que el APRA había dado su apoyo al candidato vencedor. En 1948 nuevamente tuvo que exiliarse en la embajada Colombiana, debido a la dictadura de Manuel A. Odría (1948-1956). Luego volvería al Perú en 1957 y ganaría las elecciones presidenciales de 1962, otro golpe militar le impediría asumir el poder. En 1979 fue elegido presidente de la Asamblea Constituyente, ese mismo año caería enfermo y moriría (A Political and Economic Dictionary of Latin America, 2004, pp.6, 162-163).

Haya de la Torre y la religión
Se ha especulado mucho con respecto a la confesión religiosa de don Víctor Raúl Haya de la Torre. Algunos lo han estigmatizado con el cliché de ateo, otros, con el de agnóstico. Sin embargo, Haya de la Torre nunca fue un anticlerical, ni se propuso borrar la religión del Estado, ni menos sacar a Dios de la historia del Perú. No obstante esto, se debe mencionar que el pensamiento religioso de Haya de la Torre estuvo influenciado por los radicales anticlericales, al inicio de su liderazgo. En esa época había declarado: ‘Cada vez que trato pronunciar la palabra “Dios” se me hace nauseas en la boca’ (citado por Mackay, 1991, p.239). Más adelante Haya de la Torre descubriría en la Biblia, la verdadera dimensión de ese Dios al cual despreciaba por ignorancia. A esto También Contribuyó su viaje a la ex Unión Soviética (1924), invitado personalmente por Trotsky, Después de esa experiencia, Haya de la Torre se ‘rebeló contra el esfuerzo soviético por desarraigar el sentimiento religioso’ (ibíd., p.240).
Al parecer la Biblia ocupó un lugar importante en la vida de Haya de la Torre. John A. Mackay (ibíd., p.241), relatando una visita personal que le hiciera en el barrio berlinés de Charlotenburgo en el año 1929, escribe de Haya:
Una de las primeras cosas que hizo esa noche fue sacar de un estandarte de libros un pequeño ejemplar de la Biblia. “Mire usted cómo la tengo marcada –me dijo abriéndola-; “este nuevo libro sobre la América Latina que ahora estoy escribiendo, estará lleno de citas de la Biblia”.

Haya de la Torre pensó que la espiritualidad de América Latina podría ser uno de los recursos más importantes para la revolución social de América Latina. Mackay (ibíd., p.242) notó, para esa época, que Haya:
…está interesado en la conservación y cultivo de los verdaderos valores religiosos. Siendo tan revolucionario y teniendo un punto de vista tan social como Mariátegui, reconoce en cambio lo que no pudo reconocer el otro: que el problema humano es antes espiritual que económico.

Valencia y Vallenas (p.2) mencionan que Haya de la Torre había encargado a sus seguidores que convirtieran en lema cotidiano, la frase ‘Sólo Dios salvará mi alma y sólo el aprismo salvará al Perú’[1]. Eso puede darnos una idea del lugar que ocupaba Dios en el pensamiento religioso del líder histórico del APRA.

Aunque no se le conoce una militancia religiosa específica, don Víctor Raúl Haya de la Torre siempre se mantuvo respetuoso a las ideas religiosas, eso lo demuestra en su contacto con las principales fuerzas religiosas que existen en el Perú.

Su contacto con los evangélicos
El contacto entre el líder histórico del APRA y los evangélicos, se da principalmente a través de la relación que éste llegó a tener con el misionero escocés John Alexander Mackay. Gracias a la amistad entre ambos, Haya de la Torre llegó a enseñar en el colegio Anglo-Peruano (hoy San Andrés) en la época de 1921 y 1923, los cursos de castellano e historia. Mackay -quizás el más ilustre de todos los misioneros llegado a América Latina- no escatimó palabras al hablar de don Víctor Raúl Haya de la Torre. En su afama otra titulada El otro Cristo español (1991, p.238) menciona de don Víctor Raúl: ‘[Es] el más grande de todos ellos [la nueva generación sudamericana]’. En torno a su futuro papel relevante en la escena latinoamericana (ibíd.), escribió: ‘Es sin duda la más brillante figura de la nueva generación, destinado al parecer a desempeñar un papel importante en la vida futura del Perú y del continente entero’.

La huella que dejaron los evangélicos en la vida de Haya de la Torre fue muy grande. No sólo por el contacto que tuvieron en cuanto a la obra educativa protestante en el Perú, sino también por la ayuda que recibió de la iglesia Metodista durante su persecución. Rocío Valencia y Hugo Vallenas[2] (p.2) resumen esta huella con los siguientes datos:
El Dr. Mackay ayudó mucho a Víctor Raúl durante la persecución del año 1923 y también la congregación metodista mientras duró su deportación en Europa entre 1924 y 1930. La señora Anna Graves, persona importante de la iglesia metodista, lo ayudó a ingresar como estudiante en la Universidad de Oxford en Inglaterra.

Durante la protesta organizada por Haya de la Torre en contra de la pretensión de Augusto B. Leguía, a fin de consagrar al Perú al sagrado corazón, el fundador del APRA no solamente recibió el apoyo de los intelectuales peruanos, sino también de algunos misioneros protestantes. Tito Pérez Quiroz[3] registra lo siguientes datos, que nos dan cuenta de ello:
Haya de la Torre convocó a formar un comité contra la consagración a varios intelectuales de la época y a algunos miembros de la Asociación Cristiana de Jóvenes; también a estudiantes y obreros, y a Juan Ritchie, fundador de la Iglesia Evangélica Peruana (IEP) para apoyar en la propaganda con la Imprenta El Inca.

El apoyo de Juan Ritchie y la imprenta El Inca va a continuar después de este evento. Juan Fonseca[4] (2002, pp.241-242) menciona que ‘Ritchie continuó usando la imprenta El Inca para publicar los escritos de Haya de la Torre, entonces en la clandestinidad’.

Tras los sucesos del 23 de mayo de 1923, Mackay fue ‘considerado por la policía secreta como uno de los instigadores…’ (Chanamé Orbe, 1995, p.46)[5]. Por su parte, Haya de la Torre también ‘como coautor de las movilizaciones’ (ibíd.), teniendo que buscar ayuda en su amigo Mackay, quien le proveyó refugió -a pesar de lo peligroso que esto le resultaba- en la residencia de internos de Miraflores, por cinco largos meses.

Otro punto de contacto entre Haya y los protestantes, fue a través de la revista La Nueva Democracia (1924-1945), revista protestante editada en Nueva York, pero en castellano. Su director fue Samuel Inman (1877–1965), quien ofreció una tribuna para que los líderes de América Latina pudieran expresar sus convicciones democráticas, discutir y argumentar sus ideas respecto de la identidad, la religión y la lucha por las libertades civiles. Haya de la Torre fue precisamente uno de esos líderes, que dejo pasar su pluma literaria por la revista.

Tomás Gutiérrez[6] (1997, p.129) sostiene que la época en la cual Haya de la Torre mantuvo una relación más estrecha con los evangélicos, fue durante su juventud, cuando enseñaba en el colegio Anglo-Peruano y cuando tenía relaciones estrechas con la Asociación Cristiana de Jóvenes[7] (YMCA). Mackay hacía el papel de traductor para la Federación de Estudiantes (de la cual Haya de la Torre era su presidente), cuando se presentaban conferencias de personalidades llegadas al Perú (ibíd., 140). La relación también se puede ver en la conformación de la Sociedad Nacional de Temperancia, propugnada mayoritariamente por protestantes, en la que Haya de la Torre participaría activamente como vocal de la junta directiva (ibíd., pp.146-150). Además de esto, algunos protestantes ilustres (i.e. John A. Mackay y Samuel G. Inmann) escribieron para la revista Claridad, de las Universidades Populares, las mismas que habían sido fundadas por Haya de la Torre.

Existe un testimonio inédito de parte del misionero de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, Alfred Smith, quien le confesó a un pastor de la misma organización eclesiástica, que el gran pensador solicitó la presencia de un pastor protestante en sus últimos momentos. Smith fue precisamente ese pastor que aludimos en este artículo. Se le testificó de la fe Cristo y se hizo una oración, aunque no hay la seguridad de que haya sido una confesión de fe.

Haya de la Torre y los Francmasones
En torno a este hecho se tejen dos verdades totalmente opuestas, la primera niega la filiación masónica del ilustre líder político. Rocío Valencia y Hugo Vallenas (p.2) aseguran que el contacto del líder histórico del APRA con la masonería fue por pura:
…curiosidad intelectual y para obtener apoyo político de algunos integrantes en tanto eran contrarios a la iglesia católica en los aspectos en los cuales él también discrepaba. Sin embargo en ningún momento su pensamiento doctrinal tuvo un acercamiento a las ideas masónicas.

Las declaraciones de Valencia y Vallenas en cierta manera representan la posición ‘oficial’ del APRA, toda vez que su documento de trabajo titulado ‘Pensamiento religioso de Haya de la Torre’ ha sido publicado en la pagina web denominada ‘cultura PAP’ disponible en http://culturapap.com/documentos/pensamiento.pdf, auspiciada por el Partido Aprista Peruano, Comité Ejecutivo nacional, Secretaria Nacional de Cultura.

Por otro lado, Juan Orrego Sevilla, en una publicación realizada en La Tribuna (22 de Febrero de 2008, p.14), se refiere en estos términos de Haya de la Torre: ‘El 22 de febrero se rendirá homenaje al natalicio de un ilustre ciudadano y francmasón de nuestra historia republicana…’ Y más adelante, ‘el masón Haya de la Torre… Este Maestro Masón’. Resulta muy sugestivo la seguridad de la filiación masónica, con la que se refiere de Haya. Las referencias masónicas de parte Orrego, también podrían considerarse como ‘oficiales’ toda vez que su artículo fue publicado en el diario aprista La Tribuna. Por su lado Julio Carlos Pacheco Girón, Gran Maestre de la Gran Logia Constitucional, menciona que ‘Víctor Raúl vio la luz masónica el 27 de Julio de 1928 en la R:.L:.S:. “Acacia” Nº 7 en el Or. de Yucatán – Mérida – México’[8].

Por un lado los apristas tratan de negar la filiación masónica de su líder histórico, y por el otro lado, lo masones celebran su supuesta filiación. Lo oscuro de su verdadera filiación sólo alimenta la leyenda que se ha construido en torno a este ilustre y mítico personaje.

Haya de La Torre y el catolicismo
Como hemos visto anteriormente, Haya de la Torre, siguió una línea anticlerical al inicio de su liderazgo, como presidente de la Federación de Estudiantes del Perú. Esto fue a partir de la influencia que ejercieron en él, el pensamiento de González Prada y el radicalismo.

Rocío Valencia y Hugo Vallenas (p.1) nos dan cuenta de una polémica con el Arzobispo de Lima. En ese evento, Haya de la Torre demanda al catolicismo, volver a las raíces del cristianismo primitivo:
Durante la amistosa polémica que sostiene Haya de la Torre con su ex profesor de colegio, el Padre Lisson, Arzobispo de Lima, en el Palacio de la Exposición, el 3 de mayo de 1923, Víctor Raúl cita las Sagradas Escrituras y en un hermoso discurso termina diciendo lo mucho que ganaría la iglesia si retornara al verdadero espíritu del cristianismo primitivo.

Haya de la Torre criticó a la iglesia católica por su complicidad con las tiranías que se daban en el mundo (especialmente la de Hitler y Mussolini, frente a los cuales, el Papa Pío XII había sido muy indulgente) (ibíd., p.2). Lo mismo pasaba en el plano local, Emilio Lisson había mantenido silencio en torno a las deportaciones arbitrarias de Augusto B. Leguía. A cambio de eso la iglesia católica había recibido apoyo económico de parte del gobierno de Leguía (Klaiber, 2002, p.88)[9]. Haya de la Torre veía todo esto como la negación del contenido bíblico, pues había descubierto en la Biblia la denuncia de los profetas[10] contra los sistemas opresores y tiránicos, por lo tanto le resultaba difícil entender la performance de la iglesia católica frente a los excesos de las tiranías. Haya de la Torre siempre mantuvo discrepancias con la iglesia católica. Por eso trato de vivir su cristianismo, al cual parece no haber renunciado, de manera particular. Valencia y Vallenas (p.2) mencionan que don Víctor Raúl alguna vez llegó a sentenciar: ‘Siempre se debe estar en la fe aunque no se esté en la Iglesia’.

Después de los sucesos en contra de consagrar al Perú al sagrado corazón (23 de mayo de 1923), Haya de la Torre culpó al ejército y a la iglesia católica de la muerte de manifestantes (dos en total), comparando ‘los métodos de la iglesia con los de la Santa Inquisición’ (Gutiérrez, 1997, p.162). Después del entierro de los dos manifestantes aniquilados, Haya de la Torre pronuncia quizás su discurso más breve, que a la letra decía: ‘el quinto, no matar’.

El aprismo llegó a ser considerado como la principal amenaza del catolicismo, no sólo por su postura ambigua, sino también por ‘el culto mesiánico en torno a Haya de la Torre’ (Klaiber, 2002, p.90). Sobre todo por lo último, el APRA llegó a convertirse ‘en una fuerza que hacía la competencia a la religión y la Iglesia’ (ibíd.), perfilándose de esta manera como una especie de religión civil. Javier Tantaleán menciona que ‘Haya supo hacer del APRA una suerte de movimiento de religiosidad política’[11]. En una carta escrita en inglés a un amigo suyo, Haya de la Torre escribió (citado por Mackay, 1935, pp.109-110, traducción libre)[12]:
Todavía, pienso que esto [el partido] traerá a éste país y a América Latina la solución de muchos problemas no sólo económicos y políticos, sino moral y espiritual, porque somos no meramente sentimentales y religiosos como Gandhi ni meramente sociales y económicos como el comunismo. Tenemos lo mejor de ambos lados, y debemos valorar la importancia de cada uno pero sin perder la significancia fundamental de la humanidad.

Aunque pueda interpretarse la empresa de Haya en términos de una ‘religión política’, sin embargo, parece que el mismo no lo veía así. Haya veía el partido como una escuela, mas que como una iglesia. Por lo menos eso es lo que se deduce del siguiente párrafo de su misiva (p.110): Sobre esta gran realidad tenemos que construir el edificio del partido, no como una fortaleza, ni como una iglesia, sino como una escuela en la que el aprendizaje y el trabajo deberían abrir el real camino de justicia.

Hay otros pasajes de la vida de Víctor Raúl Haya de la Torre que parecieran aproximarle al catolicismo. Por ejemplo, su sobrina Alira Haya de la Torre (citado por Valencia y Vallenas, p.4) relata que:
…durante su exilio en Roma a finales de la década de 1950, Víctor Raúl hizo varias visitas al entonces Papa Juan XXIII, amigo personal de Haya de la Torre y personaje con el cual pasó grandes horas de tertulia. Esta amistad impregnada de honda religiosidad era uno de los temas que recordaba con mucho cariño durante la sobremesa en casa de su hermano Edmundo en San Miguel.

Se alude también que su participación en homenaje al Señor de los Milagros, cuando presidente de la Asamblea Constituyente, en la plaza del Congreso de la República, es una muestra de su catolicismo. Sin embargo se tendría que separar lo protocolar de lo confesional. En la generalidad de casos, los presidentes han participado en Te Deums y procesiones del Señor de los Milagros, como un recurso para granjearse popularidad. Tal ha podido ser el caso del ilustre pensador peruano.

Conclusión
Aun cuando no hay evidencia contundente de un a filiación religiosa en la vida de Víctor Raúl Haya de la Torre, lo que si podemos encontrar es respeto por las ideas religiosas y una profunda simpatía por el cristianismo[13]. Dos hombres ejercieron una profunda influencia en ese sentido: John A. Mackay y Miguel de Unamuno[14].

Tanto católicos, masones y protestantes pugnan por parecer como la organización a la cual Haya de la Torre estuvo más cerca. Lo único cierto es el contacto que mantuvo con estos tres grupos. Lo mítico del gran líder aprista se puede ver incluso en esta faceta de su vida.

Al parecer el líder histórico del APRA fue una especie de libre creyente del cristianismo, sin llegar a tener una filiación ni protestante (Gutiérrez, 1997, p.130) ni católica. Aunque se puede ver que estuvo más cerca de los protestantes que de la iglesia católica, a la cual había criticado muchas veces. Dios, Jesucristo, los profetas y en general la Biblia, ocuparon un lugar importante en su vida y su pensamiento religioso. En That other America, Mackay (citado por Gutiérrez, 1997, p.167) transcribe una correspondencia de Haya con un amigo cercano, durante su encierro en la penitenciaría de Lima, entre los años 1923-1933:
Creo que harías una buena obra si enviaras aquí algo de Literatura Protestante para los presos… Particularmente quisiera una Biblia, llevo conmigo sólo un Nuevo Testamento. Dejé mi Biblia entre mis libros y a veces la echo de menos, pues soy de los que lee la Biblia con regularidad y quiero revisar muchas partes de ella que me agradan mucho.

Eso grafica de cuerpo entero el profundo respeto que Haya mantenía, no sólo por el Protestantismo, sino también por la Biblia.


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[1] Esta frase se puede encontrar en labios del dirigente aprista de Huaraz, Carlos Philips, durante su fusilamiento a manos del ejercito (Klaiber, 1980, pp.173-174).
[2] ‘El Pensamiento Religioso de Haya de la Torre’, disponible en www.culturapap.com/documentos/pensamiento.pdf, accedido el 20/12/08.
[3] ‘El APRA y los evangélicos’, Agencia Cristiana de Noticias ORBITA, publicado el 20.06.2006, Lima, Perú. Disponible en www. http://www.agenciaorbita.org/.
[4] ‘El Protestantismo y los espacios de reforma: Los movimientos sociales’ en Misioneros y Civilizadores, Fondo Editorial PUCP, Lima.
[5] ‘La relación de Mariátegui con John A. Mackay’ en Textos para la Acción, nro. 03, año 3, enero, 1995, Lima, Perú.
[6] ‘Haya de la Torre y los Protestantes Liberales’ en Los evangélicos en Perú y América Latina, CEHILA y Ediciones AHP, Lima.
[7] Gutiérrez (1997, p.154) afirma aquí: ‘…al parecer Haya era miembro de la institución’.
[8] ‘Víctor Raúl Haya de la Torre’, publicado en un blog con temas relacionados al APRA: http://apra-global.blogspot.com/2007/02/victor-raul-haya-de-la-torre-ilustre.html, publicado el 21/02/07.
[9] ‘Iglesia católica y poder político en el siglo XX’ en Marzal, Romero y Sánchez 2004, La religión en el Perú al filo del milenio, Fondo Editorial Universidad Católica del Perú, Lima, Perú.
[10] En torno a esto, Mackay (1991, p.239) escribe: ‘…descubrió que en los escritos de los profetas del Antiguo Testamento y en las enseñanzas de Jesús había más incandescentes denuncias de la opresión y el mal que las que él o sus compañeros pudieran haber hecho’.
[11] Declaraciones vertidas en el reportaje titulado ‘Víctor Raúl, el joven Haya’, producido por TV Perú, parte I, disponible en www.youtube.com/watch?v=I3KDrlRpuPA. Accedido el 17/04/09.
[12] That Other America, Friendship Press, New York.
[13] Mackay (1935, p.133, traducción libre) escribe en torno a la cristiandad del líder histórico del APRA: ‘Fue el descubrimiento de Haya de la Torre de la ética de Jesús y de los profetas Hebreos que le dieron su primer viaje de retorno hacia el Cristianismo’
[14] En cuanto a este hecho, Valencia y Vallenas (p.2) mencionan: ‘Unamuno ayuda a Víctor Raúl a reconciliarse con la Iglesia Católica sin abandonar sus renuncias y sus críticas porque le brinda una nueva perspectiva’.

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