martes, 31 de marzo de 2009

Sermon 7 (Los dos tipos de sabiduría)

Pasaje: Santiago 3:14-18.
Tema: Los dos tipos de sabiduría

Introducción
Aun cuando la sección anterior (el uso de las lenguas) pareciera no tener ninguna relación con este pasaje, sin embargo, para Santiago las palabras y la sabiduría de una persona tienen una intimidad extraordinaria. Como diría Gregory (p.70), ‘La sabiduría en la mente determina el tipo de palabras en la boca’. Para nuestro autor, la sabiduría también determina la conducta en el ser humano.

I. La sabiduría terrenal (vv.14-16).

Este tipo de sabiduría es la que mueve y organiza la vida en el mundo. Es el conocimiento humano no redimido por Dios, por lo tanto falible y dañino para las relaciones interpersonales. Los creyentes debemos de estar atentos porque a veces, este tipo de sabiduría, puede posicionarse, victoriosa, en la iglesia. Veamos algunas de sus características:
A. Características de la sabiduría terrenal o humana
1. Es terrenal (v.15a). Pues no viene de Dios, sino de este mundo, de la filosofía, de las ciencias. Este tipo de ‘sabiduría’ confunde inteligencia con sabiduría, es limitada en tanto que es terrenal. Los grandes ‘sabios’ de este mundo han sido Marx (‘La religión es el opio del pueblo’), Freud (‘Dios es una ilusión’), Feuerbach (‘la fe limita y embrutece al hombre’), Diderot (‘la fe es un principio fantasioso’), Nietzche (‘Dios ha muerto…’), etc. Su ‘sabiduría’ ha pasado por la historia sin mayor éxito, quienes creyeron en su pensamiento hoy se esconden porque lo que antes defendían ardorosamente, hoy en día suena sin sentido y pasado de moda.
2. Es animal [‘puramente humana’ en la NVI] (v.15b). Dado que no es espiritual sino ‘natural’. El ‘…hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura; y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente’ (1Cor.2:14). El hombre natural no puede entender la sabiduría divina por sus propios medios. Necesita nacer de nuevo y la guía del Espíritu Santo.
3. Es diabólica (v.15c). Si es terrenal y humana, y si éste mundo y el hombre -en su estado caído-, están bajo el reinado de Satanás, entonces ésta sabiduría sólo puede ser diabólica[1].
B. Los resultados de la sabiduría terrenal
1. Celos amargos [envidias que amargan el corazón] (v.14a). La sabiduría humana acompañada del orgullo, deja siempre un sabor amargo en el corazón de los demás. Joel Gregory (1986, p.71) comenta en este punto: ‘La frase hace referencia a un fanatismo profano que se niega a reconciliarse. No hay oportunidad para nada que sea abierto, conciliatorio, o redentor’.
2. Rivalidad (v.14b). Lo anterior desemboca en rivalidad facciosa, en espíritu partidista. ‘Facciones, divisiones, partidismos, eso es lo que promueve la sabiduría que no viene de Dios’ (CBMH, Tomo 23, ‘Santiago’, p.247). Una iglesia estará más unida si utiliza la sabiduría divina.
3. Jactancia (v.14c). Uno de los bandos declara su superioridad al sentirse vencedor. Esto sólo alimenta su orgullo. La palabra de Dios declara que la jactancia no es buena (1Cor.5:6).
4. Mentira (v.14d). La sabiduría terrenal muchas veces hace uso de la mentira para poder obtener el ‘éxito’.
5. Perturbación [‘confusión’ en la NVI] (v.16a). Una vida así no puede tener tranquilidad, está constantemente perturbada por la vida superficial, vacía y falsa que vive. El caos y la confusión la envuelven y no la dejan en libertad.
6. Obra perversa [‘acciones malvadas’ en la NVI](v.16b). Lo malo siempre engendra lo malo. La sabiduría humana no siempre ayuda a los propósitos de Dios, a veces se opone a Dios y conduce al ser humano a acciones pecaminosas.

II. La sabiduría divina (vv.13, 17-18)
La sabiduría divina, o de lo alto[2], es la capacidad de ‘saber ordenar toda la vida de acuerdo con la voluntad de Dios’. Eso quiere decir que la sabiduría divina produce en nosotros un estilo de vida, que es la vida cristiana misma. Esta sabiduría está al acceso de todos, ya Santiago había invitado a sus lectores, al inicio de su carta, a que lo pidan libremente, dándoles la garantía de que lo recibirán (1:5). Veamos ahora algunas características de esta sabiduría:
A. Características de la sabiduría divina
1. Es práctica (v.13). Al igual que la doctrina cristiana (ya hemos hablado anteriormente del carácter teórico-práctico del pensamiento cristiano [la fe se cree y se vive]), la sabiduría no es un simple ejercicio mental, puesto que la sabiduría, que llega a nosotros mediante el oír la palabra, se hace carne y se evidencia por nuestra obras, mediante la buena conducta, ‘portándose con humildad’ (BLS).
2. Es pura (v.17a). Porque, ‘Es sin mezcla, libre de cualquier cosa falsa o corrupta. No hay en ella intenciones ocultas. En todo momento puede mostrarse a la luz del día’ (Gregory, p.72). Lo puro refiere también a lo santo, por eso la intención de Santiago de colocarlo en primer lugar (‘…es primeramente’). Si Dios es santo, su sabiduría también lo es. En cuanto a nosotros, el autor de Hebreos sostiene que debemos seguir la santidad, ‘sin la cual nadie verá al Señor’ (12:14).
3. Es pacífica (v.17b). La sabiduría divina se evidencia en el compromiso sólido con promoción de la paz, puesto que ésta trae el Shalom[3] de Dios, trabajaba para que le alcance a todos y vive en medio de ella.
4. Es amable (v.17c). La amabilidad es una marca de todos los cristianos (Filp.4:5, DHH)[4] y de Cristo mismo (2 Cor.10:1a, DHH)[5]. La sabiduría de lo alto le enseña al creyente a ser amable con sus semejantes (amar a los demás en tanto que en ellos habita la imagen de Dios).
5. Es benigna (v.17d). Aquí la DHH lo traduce como ‘docilidad’. La persona que lo posee, es de ‘buen tino, fácil de persuadir, no obstinada ni arrogante, que muestra buena disposición para hacer las cosas, que es generosa, dócil y humilde de corazón, benigna’ (CBMH, Tomo 23, ‘Santiago’, p.251).
6. Llena de misericordia (v.17e). Anteriormente, Santiago ya nos había hablado del valor y de la superioridad de la misericordia sobre el juicio (2:13). La misericordia ‘es una característica de una persona que es deseosa de perdonar, de pasar por alto los errores de los otros, pequeños o grandes, que es deseosa de dar perdón a quien se equivoca, que desea llevar a cabo con los otros todo acto de amabilidad’ (CBMH, Tomo 23, ‘Santiago’, p.251).
B. Los resultados de la sabiduría divina.
1. Una vida llena de buenos frutos (v.17f). Una vez más Santiago vuelve a insistirnos en el valor que él le confiere a las buenas obras, como un indicativo de la verdadera fe que justifica. La sabiduría divina se valida por los frutos. Jesús alguna vez dijo: ‘Pero la sabiduría de Dios se demuestra por sus resultados’ (Mt.11:19b, DHH).
2. Una vida sin incertidumbre (v.17g). Es decir sin imparcialidades (este es un asunto que anteriormente ya criticó nuestro autor en el 2:4), sin discriminación de personas, que aplica justicia, porque reparte a cada uno lo que le corresponde y que no se mueve por temor a los hombres.
3. Una vida sin hipocresía (v.17h). Este tema también ya ha sido abordado por Santiago cuando se refirió al doble uso de la lengua (uno positivo y negativo). Quien vive de acuerdo a la sabiduría divina, puede amar sin fingimiento (Rom.12:9a; 1Pe.1:22a)[6] a los demás. La sabiduría divina hace que nos mostremos como somos, no se solapa en máscaras.
4. Una vida en paz, que cosechará justicia (v.18). La sabiduría divina nos introduce en una vida de paz[7] y de armonía con nuestro creador y con nosotros mismos, al sabernos amados y herederos de la vida eterna (la justicia de Cristo imputada a nuestra cuenta). La ‘verdadera sabiduría es la sabiduría de la paz, no la de la violencia’ (Keener, p.692). El compromiso cristiano es construir y cuidar de la paz aun en tiempos de paz[8]. La justicia sólo puede florecer en un ambiente de paz espiritual (MacArthur).

Conclusión
Estimados hermanos, después de conocer, por la palabra de Dios, de la existencia de dos tipos de sabidurías que producen dos tipos de vivir totalmente diferentes, estimulémonos a considerar la sabiduría divina como nuestra norma de vida. No olvidemos que la sabiduría de Dios se expresa en lo práctico y que puede proveernos ‘una vida llena de buenos frutos’. Por el contrario la sabiduría terrenal sólo proveen ‘envidias que amargan el corazón’, rivalidades, orgullo, mentira, confusión y toda obra perversa. Que Dios nos ayude en la vida cristiana y que nuestra decisión sea vivir según su sabiduría.
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Notas Finales:
[1] Anteriormente Santiago también había relacionado el mal uso de la lengua con el infierno (cf.3:6).
[2] ‘De lo alto’ es una manera judía de decir ‘de Dios’ (Jn.3:3,7) (Doerksen, 1996, p.85).
[3] Shalom ‘…es un concepto claramente bíblico. Significa integridad, sanidad, bienestar, paz; y por ende, prosperidad, amistad, contentamiento, tranquilidad, relación de pacto, ausencia de guerra y otros derivados’ (CBMH, Tomo 23, ‘Santiago’, p.250).
[4] ‘Que todos los conozcan a ustedes como personas bondadosas. El Señor está cerca’
[5] ‘Yo, Pablo, les ruego a ustedes, por la ternura y la bondad de Cristo…’.
[6] ‘El amor sea sin fingimiento…’; ‘Al obedecer a la verdad, mediante el Espíritu, habéis purificado vuestras almas para el amor fraternal no fingido…’.
[7] La palabra griega eirene denota: ‘…un estado de tranquilidad nacional, la ausencia de guerra, seguridad, prosperidad, felicidad, ausencia de conflicto entre individuos, armonía, concordia y también la paz que Cristo trae, el camino de salvación, la seguridad tranquila de aquella alma que se sabe perdonada por Dios y que no tiene nada que temer para el día de su muerte, y que por eso puede contentarse con su destino terrenal, cualquiera que fuera’ (CBMH, Tomo 23, ‘Santiago’, p.252)
[8] Los romanos sostenían erróneamente lo siguiente: ‘Si vis pacem, para bellum’ (Si quieres la paz, prepárate para la guerra). Para ellos, la forma de asegurar la pax romana era haciendo la guerra y sometiendo a los demás pueblos; Santiago por el contrario sostiene acertadamente que la paz se cosecha por sembrar paz.